Después de una operación de mamoplastia, la paciente puede experimentar molestias que se traducen en inflamación y dolor. El malestar varía en función de la técnica quirúrgica que se emplee. No obstante, la inflamación y el dolor pueden tratarse con analgésicos y antiinflamatorios. Se recomienda a la paciente mantener cierto reposo y evitar toda aquella actividad que suponga esfuerzo para los brazos, durante al menos los 2 ó 3 primeros días.
Durante el postoperatorio inmediato se suele colocar un vendaje ligeramente compresivo, que se sustituye a las 24 horas por un sujetador suave. Lo ideal es que aguante el pecho sin apretar ni marcar forma. Una vez desaparecida la inflamación y los hematomas, la mama conseguirá un aspecto normal en unos seis u ocho días.
En el siguiente vídeo se lleva a cabo una reconstrucción del proceso de una mamoplastia. Las imágenes resultan menos agresivas que en filmaciones reales de una operación, ya que son animaciones digitales y no resultan tan violentas. Al mismo tiempo, resultan muy informativas para entender todo el proceso de la mamoplastia.
La operación de mamoplastia es sencilla y carece de riesgos para la salud. Sin embargo, antes de someterse a la intervención, las pacientes deben someterse a un estudio por parte de los médicos de la clínica. La prótesis escogida debe adaptarse a la complexión del cuerpo de la paciente, para que las mamas consigan un aspecto natural y bonito. En esta fase el médico estético es esencial para aconsejar a la paciente.
También será necesario un estudio para la anestesia, que incluirá análisis y pruebas diversas, para comprobar las constantes de la paciente y prevenir cualquier complicación durante la operación.
Siempre se escucha hablar de las mamoplastias de aumento, sin embargo, también existen numerosos casos de mujeres que se someten a una reducción de pecho.
Los motivos de una reducción de pecho pueden ser los siguientes:
- La mama no presenta en su interior una musculatura que se pueda fortalecer para que permanezca en su sitio, por lo que se opta por la reducción de volumen.
- El peso de los senos exagerado y daña la espalda, con progresivo encorvamiento y dolor de la misma.
- No se puede encontrar ropa de la talla adecuada.
- La mujer es blanco de todas las miradas debido a su excesivo volumen y se siente incómoda.
Para realizar la mamoplastia reductora hay que esperar al final de la pubertad y a la mayoría de edad, a los 18 años como mínimo, para asegurarse que se ha terminado el desarrollo y que no se trata de un capricho pasajero.
Los implantes mamarios son rellenos que aumentan el tamaño del busto o que mejoran las imperfecciones, resultado de un cáncer de mama o de otras malformaciones. Su envoltura es de silicona, lisa o texturizada, y existen dos tipos de rellenos: uno de solución salina y otro de gel de silicona. Ambos avalados mundialmente por las asociaciones de cirugía estética. En cuanto al peso, oscilan desde los 200 a 600 gramos, pero los más comunes son de 250 por mama.
Más allá de cifras y centrándonos en los resultados, una de las dudas más habituales es si, tras la cirugía, la mujer pierde sensibilidad en el pecho, zona erógena por excelencia. La respuesta es que únicamente se pierde sensibilidad durante un período máximo de 6 meses. Después, todo vuelve a la normalidad.